
Después de la Primera Guerra Mundial, el Almirantazgo británico siguió trabajando en nuevos proyectos de cruceros de batalla. El buque más moderno de esta clase, el Hood, fue el que se utilizó como base para estos proyectos durante el proceso de diseño. En 1920 se presentaron dos proyectos, el K2 y el K3, pero se consideró que eran demasiado grandes. Se hizo una propuesta para reducir el calibre a 406 mm, lo que ayudaría a reducir las dimensiones, pero el Almirantazgo rechazó esta idea y el proyecto no llegó a implementarse.