Paralelamente a los trabajos de construcción y reparación de buques para su Armada, la España franquista se dedicaba al diseño de nuevos buques. En 1938 se elaboraron cinco proyectos de destructores y varios de cruceros con desplazamientos que iban desde las 7.920 hasta las 19.000 toneladas. El mayor de ellos fue el Proyecto 138, destinado a un crucero con una velocidad de 36 nudos y que ofrecía varias opciones de batería principal. Una de las opciones era la construcción de un crucero equipado con torretas del acorazado España, pero la opción más común preveía tres torretas de tres cañones con calibres de entre 203 y 254 mm.