En 1916, como parte del desarrollo de la flota, el parlamento japonés aprobó la construcción de dos cruceros de batalla además de los buques de la clase Kongō. Ese mismo año, los constructores navales japoneses presentaron cuatro proyectos de cruceros de batalla que se diferenciaban en la potencia de la unidad de propulsión y en los elementos individuales del blindaje, pero que eran capaces de alcanzar una velocidad de 35 nudos. La unidad de potencia de seis ejes se convirtió en una característica específica. Después de una serie de mejoras, estos diseños se convirtieron en la base de los cruceros de batalla de la clase Amagi.