Durante la década de 1930, la empresa italiana Ansaldo presentó a la Unión Soviética una colección de dibujos, entre los que se encontraba un plano de un crucero de batalla con un desplazamiento de 22.000 toneladas. El barco debía llevar un armamento de nueve cañones de 10 pulgadas y contar con una disposición de cuatro ejes con 60.000 caballos por eje, lo que le permitiría alcanzar una velocidad de 37 nudos. Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, el barco inacabado sería requisado por el gobierno italiano, y el crucero de batalla recibiría armamento italiano.