
En 1910 y 1912, Argentina encargó varios destructores modernos, algunos de los cuales fueron construidos en los astilleros alemanes de Germaniawerft y Schichau. Sin embargo, con el estallido de la Primera Guerra Mundial, los buques fueron requisados y asignados a la 2.ª División de Destructores de la Armada alemana. El SMS G-101, originalmente puesto en grada como ARA Santiago, entró en servicio en marzo de 1915. Al año siguiente, junto con los otros destructores de su serie, participó en la Batalla de Jutlandia. Tras el fin de la Primera Guerra Mundial, los buques fueron internados en Scapa Flow.