
A mediados de los años 30, la Armada británica necesitaba destructores que pudieran competir con los buques extranjeros del mismo tipo. La nueva clase recibió dos cañones dobles de 120 mm en la proa y uno en la popa, dos salas de calderas y una chimenea. Fue la primera vez que se implementaron marcos longitudinales para el casco, lo que lo hizo más rígido. El HMS Jervis participó en las batallas de Cabo Matapán, Creta y Sirte. En 1941, fue dañado por saboteadores submarinos italianos. El barco participó en operaciones en la península de los Apeninos y Yugoslavia, así como en el famoso desembarco de Normandía.