
Tras recibir información de que Japón no limitaría el calibre de sus nuevos acorazados, los ingenieros británicos comenzaron a realizar cambios en la construcción de los nuevos acorazados del proyecto 14O. Una de las opciones de armamento era instalar cañones de 381 mm en tres torretas de tres cañones, lo que permitía compensar el gran peso que implicaba el blindaje mejorado.