En la década de 1940 se desarrollaron varios proyectos de modernización y reconstrucción de acorazados, desde portaaviones híbridos hasta acorazados de entrenamiento de artillería. Uno de ellos fue la conversión de los dos últimos acorazados de la clase Iowa en buques de escolta para portaaviones. Según el proyecto, se montarían torretas con cañones de 203 mm de tiro rápido en las barbetas de la batería principal; sin embargo, este plan nunca se materializó.