A finales del siglo XIX, Brasil encargó a Armstrong una serie de cruceros acorazados para reforzar su flota. Uno de ellos fue vendido a Chile y España quiso comprar los otros dos para reponer su flota tras las pérdidas sufridas durante la guerra hispano-estadounidense, pero Estados Unidos se adelantó a España. El Almirante Abreu fue botado en 1897 y pasó a formar parte de la Armada estadounidense con el nombre de Albany en 1900. El crucero participó tanto en la Primera Guerra Mundial como en la guerra filipino-estadounidense. En 1920 fue reclasificado como cañonero y dado de baja dos años después.