Después de la Segunda Guerra Mundial, los líderes argentinos planearon encargar la construcción de nuevos cruceros en el Reino Unido o los Estados Unidos. El requisito principal era que sus cañones principales fueran de doble propósito. Los buques más adecuados para estos parámetros en ese momento eran los cruceros de la clase Worcester, por los que se habrían guiado los diseñadores si alguna vez se hubieran encargado tales buques. Uno de esos buques podría haber sido el San Martín.