En 1915, se hizo evidente que la guerra estaba lejos de terminar y era necesario acelerar la construcción de nuevos buques. El Káiser Guillermo insistió en que los nuevos buques estuvieran equipados con cañones de 380 mm y combinaran la velocidad de un crucero de batalla con el blindaje de un acorazado. El buque líder fue puesto en grada como Ersatz Yorck en 1916, pero el final de la guerra cambió las prioridades estratégicas y todas las fuerzas se concentraron en la construcción y reparación de submarinos. El buque fue desmantelado en el cepo después del final de la guerra.