La construcción japonesa de cruceros con diez cañones de 8 pulgadas hizo que el Almirantazgo británico pensara en mejorar las características de combate de los futuros buques. En mayo de 1927, se dio una orden para desarrollar cruceros con cinco torretas de batería principal y una torreta adicional. Después de largas discusiones, se decidió descartar la idea de la torreta adicional en favor del blindaje. Esto impulsaría más tarde la aparición de los cruceros de la clase Surrey.